Nunca confesamos, y no hubo necesidad porque fuimos tan evidentes...
Te advertí que era un juego para mí, que mi soberbia no me dejaría perder.
Fuimos ficción, cuento e historia, y llegó a su fin.
No sé si gané o perdí, pero el juego terminó, otra vez.
Mi mejor contrincante, es ahora tan dulce tu venganza...
Wednesday, August 01, 2007
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